Creo en la verdad, en la belleza y en la libertad, pero sobre todo creo en el amor . . .

viernes, abril 08, 2005

...y coincidir

Al otro lado del océano un nuevo día ha comenzado, él se despierta y se prepara para sus tantas tareas diarias, ella en tierras mexicanas contempla la luna y aunque le cuesta dejar de ver aquel firmamento, aquellas estrellas que le hablan y confían tantos secretos, decide que es hora de dormir, se aproxima ya la media noche, tiene cita con Morfeo, mientras del otro lado del mundo él siente ya la luz del sol acariciando su rostro, aquella luz tan clara que le muestra el resplandor de un nuevo día. Día que transcurre para él, mientras a ella la noche se le agota, él bajo el sol y ella con la luna, cobijada por los tenues rayos azules que se alcanzan a colar por la ventana.

Así pasan las horas, él camina entre la gente, busca un rostro que sabe no encontrará. Ella aún está durmiendo, soñando con algo que no puede descifrar, ve en sus sueños a ese hombre, lo ve tan claramente, corre tras él, lo quiere alcanzar, no puede, desespera y en un segundo, de un salto se encuentra sentada sobre su cama, despierta...el corazón late con intensidad, intenta convencerse de que ha sido sólo un sueño, trata de recuperar el aliento... Pero fue tan real, quizás producto de su frustración, tal vez necesidad.

El amanecer al fin llega hasta ella. Un día más, horas que esperan ser vividas, las mismas que a él poco a poco se le van. Unos cuántos minutos dónde podrán sentir que coinciden en la vida, que coinciden bajo el sol. A ella le quedan tantas cosas por hacer en ese día que apenas comienza, cuando él ya contempla el atardecer, se despide de ese sol que ella aún puede sentir.

Y así pasa el tiempo, se les va de las manos, no lo pueden detener, él va a la cama, debe descansar y ella tiene que seguir viviendo las horas que restan al día, ese mismo que finalizó para él. En otra ciudad, en otro país, en tierra lejana, pero con la misma luna que los observa en horarios distintos y bajo el mismo sol que los alcanza en tiempos diferentes. Ellos son sus cómplices, ellos que tampoco logran coincidir, ellos que viven paralelamente sin poderse confundir.

Y así es como llega la hora, mientras él se encuentra profundamente dormido, ella puede contemplar el bello atardecer, aquel que tanto desea compartir, aquel de brillantes tonalidades rojizas que le confiesa, horas antes estuvo con él. Se pierde en sus colores, se pierde en su luz, sueña despierta algún día poder estar a su lado, salvar la distancia...

3 Comments:

Blogger Ginger said...

que bonito post, me gusto mucho, es un sentimiento que yo tuve hace tiempo, coincidiamos en todo, pero nunca en un atardecer o amanecer, :( te mando un abrazote

09 abril, 2005

 
Blogger Unknown said...

Ginger... ¿?

Sentimientos encontrados... tristeza por la distancia que les separa... pero felicidad porque sabes que esa persona realmente existe... espero...

11 abril, 2005

 
Blogger Larissa said...

gracias por el comentario, y si que existe, sólo espero que sea la persona correcta...

11 abril, 2005

 

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